Un seguidor de Trump fue arrestado, encadenado e encarcelado por ICE tras olvidar un formulario hace 10 años
En noviembre de 2024, Kasper Eriksen, padre de cuatro hijos y residente en Mississippi, esperaba con entusiasmo el regreso de Donald Trump a la presidencia. Era un ferviente simpatizante del movimiento MAGA: trabajador, conservador, sin antecedentes penales, y con una presencia activa en redes sociales apoyando a Trump.
Seis meses después, su realidad cambió brutalmente. Fue encadenado y enviado al temido Centro de Procesamiento de ICE en Louisiana Central, encerrado en una celda con más de cien personas detenidas. Su “crimen”: haber olvidado presentar un formulario migratorio —el I-751— en 2015, durante una etapa de profundo dolor por la pérdida de su hijo por nacer.
Eriksen llegó a Estados Unidos desde Dinamarca en 2009. Se casó, formó una familia, trabajó como capataz de soldadura, pagó impuestos y asistió a todas sus citas migratorias. A pesar de eso, un simple error administrativo de hace una década bastó para que la nueva administración lo tratara como un criminal.
En abril de 2025, cuando pensaba que su proceso de naturalización finalmente culminaría, fue arrestado sin previo aviso. “El administrador de casos y el Marshal federal mostraron remordimiento… Nos dijeron que si esto hubiese pasado durante la administración anterior, probablemente se habría manejado de otra manera. Con esta nueva administración, todo ha cambiado”, relató Kasper desde el centro de detención.
No pudo despedirse de su esposa ni de sus hijos. Hoy, vive hacinado entre rejas, con apenas unas pocas horas al aire libre, mientras su familia trata de explicar lo inexplicable a sus pequeños. “Al principio les dijimos que papá tenía que quedarse por más papeleo. Luego, que estaba en un hotel. Ahora… ya entienden que no es así”, dijo su esposa Savannah con la voz quebrada.
Este caso no es aislado. Muestra una cruel paradoja: muchos inmigrantes que apoyaron a Trump confiaron en un discurso de “ley y orden” pensando que no les afectaría si “hacían todo bien”. Pero en la práctica, un simple olvido, una fecha perdida o una situación humana como el duelo puede destruir vidas enteras.
Kasper lo resume bien desde su celda: “Algunos tienen visas vencidas, otros cometieron delitos. Pero muchos son víctimas de la desinformación y la burocracia.”
La historia de Kasper Eriksen es una advertencia para quienes aún creen que el sistema migratorio solo castiga a “los malos”. La realidad es más cruda. Si no se actúa con humanidad y sentido común, cualquier inmigrante —sin importar cuán ejemplar sea— puede ser víctima de un sistema despiadado, incluso si apoyó con fervor a quienes ahora permiten su encarcelamiento.

No comments:
Post a Comment